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Gato Dumas Emprendedor - Verbier, elegancia y perfección

Es un trabajador incansable por la perfección, su lucha es inagotable y su meta es clara, hablamos de Andrés Mena, un motivo de orgullo para nuestra escuela y un referente para todos aquellos que quieren hacer parte del medio y construir su vida entorno a la gastronomía. Con tan solo 27 años este Barranquillero, egresado del programa de cocina, se convierte en un ejemplo de perseverancia para aquellos que se esmeran por forjar un sueño y aunque en los primeros intentos lo único que se llevan es el aprendizaje de un fracaso aun así no se rinden y tienen claro que el camino tiene caídas pero siempre hay que darnos la oportunidad de levantarnos y seguir con más fuerzas. 

Así es la historia de Andrés, un soñador que en su primer intento de emprender no le resultó pero se levantó con fuerzas y hoy brilla victorioso al mostrarle cada detalle de su restaurante “Verbier” al mundo entero, por eso, hoy les contamos su historia en “Gato Dumas Emprendedor”.

Siempre con la idea de dedicar su vida a la cocina, gracias a las tradiciones familiares que se vivían en torno a la mesa, al terminar el colegio sus padres lo enviaron a Italia con la idea de que se olvidara de esa idea “pasajera”, pero con la rapidez del tiempo y haciendo un curso de cocina en el viejo continente, llegó más que convencido de que quería profesionalizarse y sin dudarlo inició sus estudios en Gato Dumas convencido de que era la mejor opción gracias a las recomendaciones y al día a día que fue viviendo en la escuela. Empezó a conformar entonces una familia entre sus compañeros y profesores, una familia que se alimentaba de conocimiento y que lo hacía muy feliz porque todos los días era un descubrimiento y aprendizaje nuevo, afirma Andrés.

En segundo semestre de la carrera Andrés decidió lanzarse al agua y montar su primer restaurante llamado Bliss, un restaurante que nunca dio los resultados esperados. Ante el fracaso, Andrés comprendió que debía aprender más, adquirir más experiencia y perfeccionar sus técnicas, luego del cierre del restaurante fue gerente de alimentos y bebidas en el hotel Dann Carlton durante dos años, allí mientras aprendía y trabajaba fue recreando en su cabeza lo que sería su hoy su gran éxito el restaurante Verbier.

Verbier es un pueblo de Suiza dedicado al buen vivir, lo cual quiere reflejar Andrés en cada detalle del restaurante, él afirma: “es una experiencia gastronómica de alto nivel” Verbier es un restaurante con un concepto fundamentado en la cocina francesa, pero su principal pilar es el de la calidad por eso trabaja con productos de primer nivel, la gran mayoría importados de todas partes del mundo. Las técnicas de cocción son muy exactas y precisas para lograr en cada plato la excelencia y resaltar la calidad que busca Verbier. Desde que se abrió el restaurante hace ya tres años, Verbier ha contado con una acogida increíble por parte de los Barranquilleros y se ha vuelto un referente gastronómico visitado por la élite de la ciudad.

No es para menos la respuesta que Barranquilla le ha dado a Verbier, Andrés ha trabajado y sigue trabajando en su restaurante con el objetivo de darle a Colombia el primer Latin America´s 50 best restaurant un ranking al que solo entran los mejores de los mejores, por eso, Andrés no para su aprendizaje, cada vez que puede viaja a hacer cuanto curso se le cruza, Andres ha estudiado con los reconocidos hermanos Can Rocca en un curso exclusivo, también en Nomo el restaurante Danés, hace poco hizo un curso de carnes en Nebraska y recientemente viajó a Perú. De esta forma Andrés trae todas estas experiencias y conocimientos a Verbier, él dice “Quiero ser el mejor por eso tengo que aprender de los mejores y la única forma de hacerlo es viajando, conociendo, leyendo y estudiando, por eso mi propósito es que no se me escape ni un solo detalle”. Y si que se nota pues Verbier es un restaurante distinguido, exclusivo, íntimo y elegante. Gracias a que es pequeño, cuentan los comensales, cuenta con un servicio personalizado. Andrés no duda en atender los clientes de Verbier y tomar las órdenes cuando no está viajando, por eso sus clientes no solo reconocen el restaurante sino que saben quién es el artífice de esa experiencia magistral por la cual pagan.

Es clara la dedicación y empeño de Andrés por lograr esta meta, pues sin duda confiamos en que él y su restaurante Verbier sera el primero en darnos ese orgullo como escuela de cocina y como logro culinario al país entero. Por último cuando le preguntamos ¿cuál era su mayor satisfacción en su restaurante? no dudó en decirnos “mi mayor felicidad es venir todos los días aquí y transmitirles a mis clientes mi propia felicidad de estar en este restaurante, es darles una experiencia increíble y hacerlos sentir lo mejor posible”.

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