Las 7 lecciones que deja la virtualidad para la educación gastronómica

Carolina Parra, presidente de Gato Dumas Colombia, hace una  radiografía de los aprendizajes que trajo el boom de la educación virtual para las escuelas de cocina en el país.

La educación en Colombia vive uno de los momentos más desafiantes de su historia. Si bien con la llegada de la pandemia la virtualidad logró solucionar problemas de primera línea como la asistencia a clases, también generó grandes retos en materia de implementación y motivación para los estudiantes.

Incluso, un reciente reporte de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) revela que en el segundo semestre de 2020, las cifras de estudiantes matriculados en programas de educación superior cayó un 11,3 %, en comparación con el 2019, por lo que visibilizar los aportes de la virtualidad y diseñar estrategias educativas que generen mejores experiencias en entornos virtuales se hace cada vez más necesario.

La educación gastronómica no ha sido ajena a esta dinámica. Aunque sus programas siempre han requerido un alto nivel de presencialidad, diferentes instituciones han logrado encontrar en la virtualidad una oportunidad para evolucionar e implementar modelos educativos blended que ofrezcan a los estudiantes lo mejor de lo offline y lo online.

De acuerdo con Carolina Parra, la educación gastronómica debe hacer presencia en todos los entornos y tener en cuenta que hay necesidades diversas que requieren respuestas distintas y a la vez complementarias.

“Hay diferentes formas de conectar el conocimiento con nuestras audiencias y todas sus formas deben ser desarrolladas.  Hablamos de entornos sincrónicos que pueden ser presenciales o virtuales (On live) y de otros asincrónicos u Online donde el conocimiento está y el cliente lo demanda cuando lo necesita y lo toma a su propio ritmo”.

Pero, además de esto, ¿qué otras lecciones deja la virtualidad para la educación gastronómica en el país? Esto opina la Presidente de Gato Dumas:

  1. La virtualidad se potenció con la pandemia pero no puede ser la respuesta a una crisis de salud sino que debe integrarse al modelo educativo, en forma permanente pero no exclusiva.

  2. Las experiencias prácticas deben ser de carácter presencial y son irreemplazables, hasta el momento, por tecnologías virtuales.

  3. La formación en gestión gastronómica es tan importante como en temas prácticos asociados a la producción.

  4. Un docente debe estar preparado para el manejo de la presencialidad y la virtualidad. No se puede vivir de espalda a la tecnología.

  5. Trasladar a un alumno a una experiencia presencial debe ofrecer un valor único y distintivo. No puede limitarse a una exposición animada con una presentación.

  6. Los costos de la educación presencial con la limitación de los aforos son elevados, por lo que se hace necesario compensar la oferta educativa con un mix académico que también involucre ambientes virtuales.

  7. La conectividad es un reto que el país debe afrontar con prioridad.

Según datos del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), actualmente Colombia tiene 24,3 millones de conexiones a internet (entre fijo y móvil 4G) con una velocidad superior a los 10 Mbps, de las cuales una buena parte provienen de estudiantes de colegios e instituciones de educación superior, quienes cada día más hacen uso de los entornos virtuales para sus procesos educativos.

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